- «Buenos días seventeen» - fue lo primero que escuché al salir de la habitación.
- Buenos días mamá, ¿bajamos a desayunar antes de irnos?
- Buena idea, además hay tiempo suficiente. - Empezamos a caminar por el pasillo con las maletas, era muy largo y ancho y en las paredes había cuadros con paisajes muy bonitos.
- Veeeeeees como no iba a tardar tanto - dije poniendo mi cara de "te lo dije"
- Para lo que te conviene si te das prisa
- Mmmm pero eso no tiene nada que ver. ¿Oye donde está papá?
-Como si no le conocieras, está aprovechando el último día de buffet
-¡Entonces corre que nos deja sin tortitas seguro! - dije acelerando el paso y llamando al ascensor.
Después de desayunar fuimos al aeropuerto. El tiempo parecía que no pasaba y que las manecillas de mi reloj estaban paradas. Me daba miedo preguntar si faltaba mucho otra vez porque estaba segura de que me iba a llevar una buena ostia. Paseaba por todo el aeropuerto, entraba en las tiendas y luego volvía a sentarme junto a mis padres. Estaba tan ansiosa que caminaba sin mirar y no pude evitar chocar con alguien.
-Uy perdona chica - dijo una voz suave desde arriba. Me había tropezado con las ruedas de la maleta de un desconocido y había caído de culo en el suelo.
-Aaarg! Dios los suelos de los aeropuertos no son nada cómodos - dije medio riéndome. Mi comentario le había hecho gracia y oí como se reía, aunque no lo veía literalmente porque aún estaba comprobando que no me había roto el culo.
-Ay lo siento, no estaba prestando mucha atención y.. lo siento. Deja que te ayude - dijo el chico tendiéndome su mano. Sonaba arrepentido, que mono. En ese momento levanté la vista y mientras me apoyaba en su mano miré fijamente los ojos azules más bonitos que jamás había visto hasta entonces. No pude evitar sonreír
- Ha sido culpa mía, perdóname tú a mí, llevo queriendo salir de este aeropuerto desde que entré y estoy demasiado distraída pensando en eso- respondí.
- En ese caso ha sido culpa de los dos, ¿pero está bien?
- Sísí, no te preocupes jajajajjaja. - respondí. Miré la hora en el móvil y vi que quedaban unos minutos para embarcar, debía volver.- Y.. bueno desconocido tengo que irme, no quiero que despeguen sin mí
- Entonces no te entretengo más desconocida, ya te he hecho sufrir bastante hoy. - dijo. En ese momento estaba empezando a colocar la maleta para darme la vuelta e irme pero me sorprendió diciendo:
- Por cierto, soy Niall
- Y yo Ifi - respondí sonriendo. Antes de irme dijo adiós con la mano y yo le respondí, luego me giré y fui lo más rápido que pude hasta la zona de embarque.
Llegó la hora y por fin nos montamos en el avión. Mis padres me dejaron en la ventanilla para que no me aburriera, y menos mal. Mi intención era dormir, pero los ojos de ese chico seguían dando vueltas en mi mente y eso no ayudaba nada. Por lo menos las nubes eran entretenidas. «Solo 1 hora» - pensé
Mi madre durmió durante todo el trayecto, le daba miedo volar y las pastillas contra el mareo dan siempre sueño. Mi padre se quedó leyendo el periódico y luego también se quedó dormido.
Cuando aterrizamos nos montamos en un taxi, y llegamos hasta la casa en poco tiempo supongo, yo iba mirándolo todo embobada. Londres era tan bonito y yo parecía tan pequeña y frágil al lado suya que no sé. Esperaba que hiciera mal tiempo, pero bueno al fin y al cabo era verano y el sol se dejaba ver de vez en cuando. Nosotros tuvimos suerte.
-Uy perdona chica - dijo una voz suave desde arriba. Me había tropezado con las ruedas de la maleta de un desconocido y había caído de culo en el suelo.
-Aaarg! Dios los suelos de los aeropuertos no son nada cómodos - dije medio riéndome. Mi comentario le había hecho gracia y oí como se reía, aunque no lo veía literalmente porque aún estaba comprobando que no me había roto el culo.
-Ay lo siento, no estaba prestando mucha atención y.. lo siento. Deja que te ayude - dijo el chico tendiéndome su mano. Sonaba arrepentido, que mono. En ese momento levanté la vista y mientras me apoyaba en su mano miré fijamente los ojos azules más bonitos que jamás había visto hasta entonces. No pude evitar sonreír
- Ha sido culpa mía, perdóname tú a mí, llevo queriendo salir de este aeropuerto desde que entré y estoy demasiado distraída pensando en eso- respondí.
- En ese caso ha sido culpa de los dos, ¿pero está bien?
- Sísí, no te preocupes jajajajjaja. - respondí. Miré la hora en el móvil y vi que quedaban unos minutos para embarcar, debía volver.- Y.. bueno desconocido tengo que irme, no quiero que despeguen sin mí
- Entonces no te entretengo más desconocida, ya te he hecho sufrir bastante hoy. - dijo. En ese momento estaba empezando a colocar la maleta para darme la vuelta e irme pero me sorprendió diciendo:
- Por cierto, soy Niall
- Y yo Ifi - respondí sonriendo. Antes de irme dijo adiós con la mano y yo le respondí, luego me giré y fui lo más rápido que pude hasta la zona de embarque.
Llegó la hora y por fin nos montamos en el avión. Mis padres me dejaron en la ventanilla para que no me aburriera, y menos mal. Mi intención era dormir, pero los ojos de ese chico seguían dando vueltas en mi mente y eso no ayudaba nada. Por lo menos las nubes eran entretenidas. «Solo 1 hora» - pensé
Mi madre durmió durante todo el trayecto, le daba miedo volar y las pastillas contra el mareo dan siempre sueño. Mi padre se quedó leyendo el periódico y luego también se quedó dormido.
Cuando aterrizamos nos montamos en un taxi, y llegamos hasta la casa en poco tiempo supongo, yo iba mirándolo todo embobada. Londres era tan bonito y yo parecía tan pequeña y frágil al lado suya que no sé. Esperaba que hiciera mal tiempo, pero bueno al fin y al cabo era verano y el sol se dejaba ver de vez en cuando. Nosotros tuvimos suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario