«Los 17 son un asco» - pensé. Quizás fuera por el hecho de que estaba sola, en otro país, no conocía a nadie excepto a mis padres y no tenía forma de distraerme, pero bueno no sé, quizás fuera por eso. Sarcasmo aparte y antes de hablar de lo asquerosos que son los 17, voy a presentarme.
Podéis llamarme If o Ifi, seguro que es más fácil que me digáis así. Con unos padres amantes de los mitos grecolatinos no puedes esperar otra cosa supongo. Cientos, miles de ellos, y yo llevo el nombre de una pobre niña sacrificada a manos de su propio padre. Que mala suerte tuvo Ifigenia, y bueno yo también a mi manera. (Espero que el nombre no sea una indirecta de mi padre)
En fin, acababa de cumplir 17 años, estábamos en Alemania, en un pueblo cercano a la capital, podría deciros el nombre pero no estoy segura de poder pronunciarlo. Mientras mis padres estaban firmando libros, echándose fotos y respondiendo a las preguntas de sus maravillosos lectores, yo pasaba mi día "especial" en la bañera de un hotel. Los baños de espuma y la cerveza eran más interesantes que estar sentada 4 horas viendo las caras ilusionadas de personas que no me importaban lo más mínimo.
Cuando era pequeña y no tenía clases solía ir a saludarles también, pero entonces era ingenua y feliz. Ahora he crecido, cambiado y soy más vaga.
Al cabo de un rato decidí salir de la bañera. Me puse el albornoz y cogí el móvil para responder a las felicitaciones. Es gracioso, porque personas que no se acuerdan de ti a lo largo de 364 días lo hacen justo el día en que cumples años, para que a su vez tu te acuerdes de ellos. Odio a la gente falsa tanto como odio no tener un país que sentir como mío. Soy una mezcla de nacionalidades, soy la ONU.
Mis padres se conocieron en una convención de literatura, en España. Ella vivía en ese momento en Barcelona y mi padre fue desde Irlanda hasta Cataluña para asistir a ese rollo de la convención. Se enamoraron supongo y como al irlandés le gustó mucho España quiso quedarse a vivir allí, que es donde nací yo. Estuvimos en España hasta que cumplí 9 años. Ahí fue cuando la carrera como escritores de mis padres estaba despegando. Acababan de publicar su primer éxito, "Las arenas del tiempo", y tenían que promocionarlo.
En ese momento fue cuando empecé a dar vueltas por todo el mundo. Cada 2 años nos mudábamos a otro sitio. Francia primero, luego Holanda, Canadá y por último Australia. Así que mis felicitaciones estaban en 3 idiomas diferentes. Hice algunos amigos, amigos de verdad con los que sigo hablando y hago Skype cada vez que puedo, pero es triste no tenerles cerca como antes. Decir adiós era siempre la peor parte.
Estaba haciendo facetime con Sarah, una gran amiga que hice en Canadá, me contó como le iban las cosas. Ahora tenía novio y estaba estudiando para ser veterinaria. Siempre le han gustado los animales. La echaba mucho de menos y esperaba que pudiera venir a hacernos una visita cuando estuviéramos instalados definitivamente.
Exacto, mis padres por fin se habían decidido. Nos mudábamos permanentemente a Londres y eso era lo que más feliz me hacía en ese momento. Mañana a estas horas ya habríamos llegado y estaría durmiendo en mi nueva cama. Después de haber pasado tanto tiempo de un lado a otro que me dijeran que nos íbamos a vivir de manera permanente a Inglaterra era una gran alegría.
Justo cuando me estaba despidiendo de mi amiga, empecé a oler a pizza. El olor venía del pasillo y supe que eran mis padres. Parece que los 17 no estaban tan mal como yo pensaba.
- Felices 17 cielo - dijeron mis padres sonriendo. Entraron y estuvimos cenando en el comedor de la habitación (ya os podéis imaginar lo grande que era)
- Eh tú, deja espacio para el postre que tienes que soplar las velas todavía. - dijo mi padre.- Estás comiendo demasiado deprisa
-Ehjque tergno hagmbre - dije con la boca llena
- Ya te veo, ya.. pero come más despacio Ifi - respondió mi madre - Ah por cierto nos acaba de llamar tu hermano pensando que estarías con nosotros, quería felicitarte. Creo que deberías llamarle después de comer.
Mi hermano se llamaba Edi, era otro de esos nombre que es mejor abreviar. Estaba estudiando en Oxford, llevaba allí 2 años y esa era una de las razones por las que nos mudábamos. Así podríamos pasar más tiempo todos juntos, aunque siempre estuviera estudiando. Por lo menos lo veríamos en Navidad. Ahora estaba de vacaciones, creo que iba con unos amigos a nuestra casa de España la semana que viene, así que esta será la semana familiar.
- Aww, que mala suerte, luego lo llamaremos. ¿Y.. mañana a que hora saldremos? - pregunté.
- Sobre las 12 del medio día, así que te quiero lista a las 11, que ya nos conocemos. De hecho deberías empezar a hacer la maleta porque ya vas tarde. - dijo mi padre
- Ja ja ja, que gracioso. Aún así llevas razón, me levantaré temprano y lo haré tooodo. - dije
Terminamos la cena, soplé las velas, nos comimos el bizcocho de chocolate, luego hablamos un rato con mi hermano. Edi nos dijo que estaría en la casa esperándonos y que nos ayudaría con todos el equipaje. Aunque la mayoría de nuestras cosas ya había llegado allí la semana pasada. Los de la mudanza lo ayudaron a bajar todas las cajas y los muebles.
Otra cosa positiva de cumplir 17 era que no tenía que recoger nada, el día de mi cumpleaños me hace inmune. Mis padres recogieron las cosas, y se fueron a dormir a su habitación. Cuando se habían ido, me puse una camiseta ancha y me fui a dormir, no sin antes escuchar algo de música. Estaba enganchada a "Somebody To You" de The Vamps y cuando acabó la canción me quedé dormida.